Entradas

"SON LOS HISPANOS, ESTÚPIDO" O EL DILEMA DE DONALD TRUMP

Imagen
Donald Trump quiere ser presidente de los Estados Unidos.  A finales de los 80 ya tuvo ganas de serlo. Y como en esa época ya había acumulado una fortuna gracias a sus negocios inmobiliarios, sus sueños presidenciales eran pesadillas para sus competidores republicanos: una chequera tan grande como la suya puede financiar cualquier campaña. Ahora se lanza en serio. Peleará por su nominación contra otros 11 candidatos republicanos (uno de ellos ni más ni menos que otro Bush, Jeff, gobernador de Florida). Como el mismo dice en sus consejos para tener éxito en la vida, lo importante es estar en el ojo del huracán. Quizás por eso, o por los estudios electorales que le dicen que puede quedarse con lo más ultraderechista, blanco y empobrecido del electorado republicano o por sus propias convicciones o por todo eso, no dudó un segundo a la hora de elegir su eje de campaña: los inmigrantes mexicanos son los culpables del desempleo, de la delincuencia y de la expansión de l...

LA CALLE PARA COMUNICARSE

Imagen
En la revista Plataforma Urbana cuentan una idea: recuperar la calle para dialogar y comunicarnos.  “Calles como lugares: Usando las calles para reconstruir las comunidades”, es un idea de  Project for Public Spaces   (PPS) "Para restaurar la vida comunitaria en las calles es esencial liberarlas de la   dominación de los vehículos".  Para esto, elaboró los siguientes cuatro puntos en los que entrega consejos sobre cómo hacer que las calles se transformen en lugares en donde las personas quieran pasar parte de su tiempo. 1. Espacios y atractivos Las veredas no solo hacen posible que lleguemos a nuestros destinos, sino que también cumplen una importante función social,  en donde es posible encontrarse con un conocido o que se creen momentos para conocer a nuevas personas. VEREDAS AMIGABLES. No obstante, es común que estos espacios no tengan un diseño adecuado y que, por lo mismo, compliquen los desplazamientos. Para evitar esta...

ARGENTINA SIN PALABRAS

Imagen
Cuentan que los jóvenes argentinos que empiezan su carrera en la facultad manejan un vocabulario de unas 500 palabras. Bastante poco si pensamos que hace 15 ó 20 años lo normal era que ese muchacho contara con un léxico más rico, unas 2000 palabras más o menos. Los lingüistas estudian este fenómeno y dan el dato pero cualquiera de nosotros, simples mortales, podemos percibir fácilmente como se empobreció el   lenguaje. En la ferretería leemos un cartel: “No vendemos un `coso para la cosita” . Menos palabras es menos matiz. El camino directo a un mundo en blanco y negro. La muerte del gris. La campaña electoral argentina es un reflejo (o una referencia) de esta “creciente tasa de pobreza léxica” que nos aleja del diálogo y nos acerca al insulto y la pedrada. Hagamos un ejercicio. Cierra los ojos, imagina una pared muy grande con propaganda política. Señala al azar un cartel. Ese por ejemplo: el de la candidata a jefa de gobierno de Buenos Aires, Gabriela Michetti. Su l...

ARGENTINA NOSTRA

Imagen
En la fachada del Ministerio de Salud y Desarrollo Social en Buenos Aires, conocido como edificio Evita, en la ancha y alguna vez esplendorosa avenida 9 de julio, hay una estatua peculiar. Puede observarse perfectamente desde la calle. Pero lo cierto es que pocos reparan en ella. Medirá unos 10 metros de alto. Estilo Art Decó, ejemplar de los años 30, cierto toque fascista. La estatua muestra una figura imponente. En su mano izquierda sostiene un cofre mientras que la derecha extiende la palma hacia atrás, a la egipcia digamos: brazo pegado al cuerpo, mirada distraída, posición de propina. Sí, es el monumento al soborno. En la jerga local, la coima . Posiblemente no se encuentre en ninguna parte del planeta. Y, seguro, resume como pocos monumentos en el país una de las esencias nacionales. Y uno de sus dramas. La leyenda urbana, corroborada por arquitectos e historiadores, dice que el arquitecto José Hortal, padre del edificio y víctima de la Argentina canalla,...

TOUCHE PAS A MON POTE

Imagen
"Je suis Charlie", "Je suis pas Charlie", "moi non plus", "moi aussi"…  de todas las frases en francés que escuchamos estos días tras los asesinatos en París hay una que ni se recuerda: " Touche pas a mon pote".   Se podría traducir por " no te metas con mi amigo".  La frase la acuñó el periodista Didier François y se convirtió en el eslogan de SOS Racisme, la organización liderada por Harlem Désir en los años (1985) en los que Francia se daba cuenta de la cantidad de inmigrantes magrebíes que ya paseaban por sus calles y habían hecho de París o Marsella su lugar. Cosa que no parecía gustarles mucho a los franceses “de souche” . Nadie hablaba de islamistas. Sólo eran molestos inmigrantes. Era un grito que mantenía implícita la segunda parte de la frase: " no te metas con mi amigo, o te las verás conmigo". Hoy el "amigo" debería ser cualquiera que esté dispuesto a defender el derecho a r...

HOUELLEBECQ EN LOS TIEMPOS DE LA DESESPERANZA

Imagen
Un día le preguntaron a Hassan en su escuela del suburbio de París: “¿Cuál es tu país?” Hassan, que tenía 17 años en ese momento, hijo de argelinos musulmanes pero nacido en Marsella, respondió con tranquilidad: “a veces, en la calle, me siento francés; a veces, en casa, me siento argelino; pero la mayor parte del tiempo me siento en medio del mar. Y es entonces cuando siento que me ahogo”. Sentirse ahogado en medio de la nada es un sentimiento muy común en cualquier persona que haya hecho un viaje migratorio. Y cada vez más común en cualquier europeo joven tocado por la crisis. Nos pasó a todos y nos seguirá pasando siempre.  Cuando emprendes un viaje ya no estás en ninguna orilla definida. Tan sólo flotas en medio de un mar confuso de códigos, lenguajes, costumbres y expectativas. Si eres capaz de ser agua y fluir entre esos mundos, tu vida puede ser maravillosamente variada, colorida, rica.  Si eres capaz… La mayoría de los jóvenes musulmanes en Francia, como en...

23 30 O UNA HISTORIA DE VERGÜENZA EUROPEA

Quien haya entrado alguna vez a un centro de internamiento de inmigrantes en España, o en cualquier otra nación europea, tiene la extraña sensación de entrar en un territorio indefinido. Presos que no son presos, inmigrantes que no son considerados inmigrantes, personas que no son exactamente personas. Ni las normas que se aplican son claras, ni la función de los centros es clara ni el estatuto legal de cada interno es claro. Lo único que está bien definido es el perímetro que separa los de adentro, que sólo son un número y los de afuera, que son ciudadanos. Según los gobiernos de la UE, los Centros de Internamiento son "establecimientos no penitenciarios destinados a inmigrantes con trámite de expulsión". La verdad es menos correcta que eso. Meras cárceles donde unas 65.000 personas extranjeras en toda Europa viven en un limbo: no son delincuentes pero son tratados como tales; no están acusados de ningún delito pero son confinados por violar la frontera. El documental 23...