En 1960 la futura primera dama de Estados Unidos, Jacqueline Kennedy, sirvió de modelo a su marido, el Senador Kennedy, para captar el voto de la población hispana y los habitantes del sur de país. Una curiosidad.
" ¿Cuánto nos cuestan los inmigrantes? " es una pregunta que suele diseminar la estrategia conservadora para quebrar la fidelidad de los electores perjudicados por la crisis con los partidos progresistas. Con esa pregunta, y varias falaces respuestas, se expande sin necesidad de fundamento la creencia de que, en la crisis, los extranjeros "reciben más". A veces se trata de argumentos aparentemente objetivos, argumentos de autoridad, basados en datos incuestionables: "El paro inmigrante cuesta ya al Estado 59 millones, un 33 por ciento más que en 2005". Esa fue una noticia publicada por el diario EXPANSIÓN en septiembre de 2006, bastantes meses antes de percibirse la crisis. Se basaba en un estudio de La Caixa que afirmaba que sin extranjeros, la economía catalana caería un 0,6% al año. Pero los medios más conservadores resaltaban que "no todos los efectos de la inmigración eran positivos". Otras veces es el rumor local el que corre con velo...
Al lado de mi casa hay un supermercado que se llama “Lo de Nelly”. Puro barrio. Es algo desordenado, la cadena de frío es mejorable y un poco de variedad no le iría mal, pero la dueña es buena gente. No tendrás garantías sobre cuántas veces entró y salió de la heladera el yogurt, pero he visto cómo fiaban a las ancianas que cuentan sus monedas. Una de cal y otra de arena. Nelly es una mujer que habla poco y observa mucho. “Me pondría triste ver a mis vecinos saquear el supermercado”. Me cuenta la historia de un chino (otro más) que fue saqueado hace un año a 10 cuadras [manzanas] de acá. El hombre no entendía que los mismos a los que vendió tapas para empanadas a la mañana entrasen por la noche como una plaga a llevarse sin pagar la carne, el vino y todo lo necesario para la fiesta. El saqueo tiene su lógica; una lógica implacable, alimentada durante décadas en la Argentina , que moldea su carácter e impregna un tango tan argentino como Cambalache : “ser piola, garpa” [se...
Los vecinos de la calle Nueve York, símbolo de la industria de la carne y corazón del peronismo, esperan el desenlace electoral sin hacerse muchas ilusiones Llega el alivio. Faltan horas para la segunda vuelta de las elecciones en Argentina y después de una campaña de 300 días, miles de carteles, decenas de frases hechas, paupérrimas propuestas y una buena dosis de agresividad, la única certidumbre de los argentinos ahora mismo es que, al fin, esto se termina, gane quien gane. También hay expectativa. Como en todo el país, en esta calle diminuta de Berisso, sur industrial de Buenos Aires, bautizada “Nueva York” como si fuera una declaración de aspiraciones, los vecinos esperan que algo pase. Una esperanza moderada, es cierto. No es esa clase de pasión que te estremece cuando tus jugadores favoritos son los que están en la cancha. Esto es lo que hay y Drexler nos recuerda que “no se va a poner mucho mejor”. Calle Nueva York, tiendas olvidadas Como la manta del vendedor, sobre los ...
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